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Cierre 2025: Auditoría de mis predicciones sobre riesgo, incertidumbre y estrategia (y lo que realmente pasó)

  • Foto del escritor: Miguel Argüello Oviedo
    Miguel Argüello Oviedo
  • 2 ene
  • 11 Min. de lectura

Resumen

Cierre 2025: he auditado mis predicciones sobre riesgo e incertidumbre y comparo qué se cumplió y qué no. El año confirmó el giro proteccionista y el endurecimiento arancelario, con impacto directo en cadenas, inventarios, CAPEX y precios. No hubo recesión “clásica” en EE.UU., pero sí un zigzag de señales y volatilidad que afectó decisiones e inversión. El dólar se debilitó -8% en índices, con efectos distintos según exposición cambiaria: exportadores, importadores, costos en EUR y monedas locales, y remesas con menor poder adquisitivo. Geopolítica y conflictos consolidaron riesgos de continuidad. Ciberseguridad escaló (ransomware + engaño con IA). El clima ya es riesgo financiero-operativo. Cierro con tres acciones 2026: escenarios con gatillos, mapa de exposición y cibercontroles mínimos.

Cierre 2025. Al lado izquierdo galletas de la fortuna.  Al derecho la frase Cierre 2025

A inicios de 2025 publiqué “Riesgo, incertidumbre y estrategia en un mundo inestable”con una premisa simple: no íbamos a vivir un año “normal”. Iba a ser un año de mucha fricción: geopolítica, incertidumbre, proteccionismo, ciberamenazas y temas climáticos como variables.  Era lógico advertirlo.  El cambio de gobierno en EE.UU. trajó consigo una enorme ola de políticas y directrices.


Llegó el final del 2025, y es hora de hacer un balance de lo que se logró y lo que quedó pendiente.  Winston Churchill lo dijo con ironía, y aplica perfectamente a este análisis: “La política es la habilidad de predecir lo que pasará mañana, la próxima semana, el próximo mes y el próximo año. Y luego tener la habilidad de explicar por qué no pasó.”


Me toca explicar por qué no se materializaron algunas de mis predicciones. He aprendido que en gestión de riesgos, el verdadero valor no está en adivinar el futuro, sino en descifrar los patrones existentes, analizar los factores, ajustar supuestos y mejorar la toma de decisiones.


1) Proteccionismo y aranceles: se cumplió


Mi predicción más fácil y determinante fue ésta: el comercio iba a endurecerse y el proteccionismo iba a volver a ser instrumento central de política económica.


Lo que vimos en 2025, encaja con mi tesis -y la de muchos otros: se anunció un esquema de arancel base del 10% (a otros países les tocó mucho más alto el arancel) y la posibilidad de aranceles recíprocos más altos para países con grandes déficits comerciales con EE.UU., con fechas de entrada en vigor en abril del 2025.


Sin embargo, los esfuerzos de negociaciones de varios países y del bloque Europeo (todos por separado) hizo que los aranceles se reajustaran. No solamente en el porcentaje establecido.


¿Qué significa “se cumplió” en términos prácticos?


Que muchas empresas pasaron de operar con una lógica de eficiencia costo operativa a operar con una lógica de resiliencia y exposición. Buscando el menor riesgo. Y eso cambió tres cosas:


Inventarios: más caros, más estratégicos, menos “just in time”.

CAPEX: decisiones más lentas, más selectivas, mucho más defensivas.

Precios: no necesariamente por inflación general, sino por reconfiguración de cadena.  Los costos -en teoría - no los asume las empresas exportadoras e importadoras, sino el consumidor final.  Lo que realmente pasó es que fue compartido por todos los actores: exportadores, importadores y consumidores.


En otras palabras: 2025 reforzó una idea incómoda pero muy realista: la globalización no muere, pero dejó de ser tan cómoda como la conociamos.

2) “Recesión en EE. UU.”: parcialmente cumplido (más bien fue volatilidad con una errada narrativa)


Aquí seré muy preciso. Yo planteé el riesgo de recesión como un escenario plausible, especialmente si el choque comercial se traducía en caída de demanda o freno de inversión. 


Además recordemos que “si el escenario base no es recesivo (significa que la situación económica proyectada en el escenario principal no implica una contracción económica significativa), la incertidumbre sobre la trayectoria económica de EE.UU. persiste y mantiene nerviosos a los mercados (basta ver la volatilidad reciente en índices como el Nasdaq y S&P 500 ante cualquier dato​)…”


Lo anterior me hizo sentido en su momento por el comportamiento del Q1. Escribí mi artículo en abril del 2025. Esperando precisamente el comportamiento de la economía y de las nuevas políticas que se establecian. Quizá pensando que no habría un sismo tremendo en el comercio bilateral.


¿Qué pasó en los datos?


• Q1 2025: el PIB real (estimación) reportó una contracción anualizada de -0.3%.

• Tras revisiones (actualizaciones), el Q1 terminó estimándose alrededor de -0.6%.

• Q2 2025: el PIB real rebotó con fuerza: +3.8% (según estimaciones oficiales).


Además recordemos que surgieron alertas. La Reserva Federal de Atlanta proyectó (en el Q1 2025) una contracción anualizada de -2,4% del PIB en el primer trimestre​.  Como resultado esto hizo que los temores de recesión fueran más visibles. A estas predicciones se sumaron analistas como J.P. Morgan que proyectaron probabilidades por arriba del 50% de ocurrencia.


Entonces no hubo recesión de la manera en que la conocemos; o sea, la clásica de dos trimestres consecutivos negativos y, sin embargo, sí hubo un fenómeno que gente especializada interpretó como recesión: la economía se movió en un enorme zigzag de incertidumbre.


¿Por qué no se “cumplió” la recesión?


Porque la razón fue que el motor no se apagó - del todo. Se enfrio, pero no se apagó. Y aquí uno de los temas torales fue que la presión ejercida por el presidente Trump para que las tasas bajarán aún más como metodo claro de incentivar a la economía. Sin embargo, la posición de la FED (Reservar Federal) fue mantener las tasas en un punto donde el flagelo de toda economía no se hiciera presente, la inflación.


Desde mi punto de vista hubo un enorme reajuste interno.  Gran parte del vaivén del Q1/Q2 se explica por variables como importaciones (que restan en el cálculo del PIB) y por reajustes de gasto/consumo, más que por un colapso generalizado de la actividad.  Es más, hacia el cierre del año y con el episodio de parálisis fiscal (shutdown) se añadió algo de fricción política e incertidumbre, pero fue más como amplificador de ruido, y no como detonante de una potencial contracción que se pudiese sostener.


Mi lectura de hoy: la predicción fue precisa en cuanto al riesgo, pero imperfecta en cuanto al “cómo”.


2025, no fue una “recesión” en el sentido más teórico. Es que hubo mucho ruido, incertidumbre y señales demasiado ambiguas, y esto no le gusta a los mercados. Sin embargo, se mezclaron muchos factores interesantes para analizarlos en profundidad en una próxima entrada. Por ejemplo, el sector tecnológico dejó de ser un tema más y pasó a ser un eje fundamental de poder político (competencia estratégica, defensa, cadenas críticas). Esta reconfiguración explica por qué, incluso con estas señales económicas ambiguas y que generan incertidumbre, continuaron anuncios de inversión tecnológica de gran magnitud.


Te dejo el link de la casa blanca donde se anuncian todas las inversiones que están anunciadas: MAJOR INVESTMENT ANNOUNCEMENTS


Por otro lado, también recordemos que los recortes de presupuesto nunca son bien recibidos por el mercado. Sin embargo, los recortes realizados, al menos en anuncios, generaron un impacto en el país lo suficientemente fuerte como para entender que había un reajuste significativo del gasto federal, aunque no se establecieron las líneas anunciadas.


Al final, hubo mucho ruido, shocks comerciales interesantes, niveles de incertidumbre altos, un gasto del consumidor que se mantuvo, etc.

Y esto importa porque el riesgo real para empresas no es la palabra “recesión”. Es la consecuencia: ventas irregulares, financiamiento más selectivo y clientes más sensibles al precio.


3) Dólar: sí se devaluó, pero no hubo mucho drama. Pero igual cambia decisiones


Yo cité una devaluación del dólar como tendencia (y su impacto en commodities, financiamiento y cadenas). Viendo el índice amplio del dólar (trade-weighted), el movimiento fue real y medible.


Entre 2024-12-05  y 2025-12-05, según el índice Bloomberg Dollar cayó alrededor de un 8% el 2025, y los comerciantes están apostando por una mayor debilidad. El informe señaló que “después de caer a raíz del despliegue arancelario del presidente Donald Trump en abril, el dólar no logró recuperarse mucho en parte de las expectativas de que Trump nombrará un sucesor dócil del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, cuyo mandato termina el próximo año”.


Algo importante es saber que un dólar débil según un índice no significa que el dólar caiga igual frente a todas las monedas. Es una medida contra una canasta. Por eso, para una empresa, lo que importa no es saber que la caída en el índice fue del 8%, sino su exposición concreta: ¿cobro en U$ y pago en EUR? ¿convierto U$ a colones, lempiras, pesos colombianos, chileno, quetzales? Ahí está el golpe que sufren las empresas.


¿Qué pasó “en la calle” con esa devaluación?


No fue un enorme colapso, pero sí un ajuste que se siente en: Costos de importación (dependiendo de la moneda de compra); estrategia de pricing para exportadores; y las coberturas cambiaria.  Varias empresas ahora están incorporando estas últimas en sus estrategias financieras porque están comenzando a cuestionar la prudencia de su enfoque, reconociendo los riesgos asociados con la volatilidad del tipo de cambio.


En resumen: se cumplió, y aunque fue “moderado”, movió decisiones a varios sectores tanto a lo interno de EE.UU. como a lo externo.  El impacto no fue igual en Costa Rica (que depende de la inversión extranjera y exportaciones) que en Guatemala (que tiene más dependencia de las remesas).


Como resultado un dólar debilitado generó un entorno cambiario inestable.  Ya un 8% puede contribuir a una afectación operativa de inversiones.  Una caída del dólar puede ser arma de doble filo: por un lado, mejora la competitividad de sus exportaciones al abaratar sus precios en mercados internacionales​, pero por otro lado encarece sus importaciones y añade presiones inflacionarias internas​.


Las empresas industriales que dependen de insumos importados pudieron ver aumentados sus costos.  Sobre todo, si el dólar vale menos y la moneda del país donde invierten se fortalece.  Caso Costa Rica.


Te doy un ejemplo:


Empresa en Costa Rica (exporta a EE. UU., importa desde Europa)


Caso: empresa en zona franca (dispositivos médicos o electrónica) con:

• Ventas a EE.UU. en U$ (clientes pagan en dólares).

• Parte de insumos/equipos importados desde Alemania en Euros.

• Costos locales en Costa Rica (planilla, servicios, alquiler) en Colón.


Supuestos (para que se vea el efecto)

• Ventas anuales: U$10,000,000 (exportaciones a EE. UU.)

• Compras de insumos europeos: €4,000,000

• Tipo de cambio inicial: EUR/USD = 1.10 → costo en USD = €4.0M × 1.10 = US$4,400,000


Si el dólar se debilita en torno al 8% frente al euro. Idea compatible con “dólar débil” de 2025, entonces EUR/USD sube 8% además del incremento por otros factores atribuibles.  


Conste que publicaciones de algunos medios señalan que el Euro se revalorizó frente al dólar, con estimaciones que ven a la moneda única con una subida anual del 14% (Swissinfo):


Entonces supongamos que el EUR/USD ≈ 1.10 × 1.08 = 1.188 → nuevo costo en U$ = €4.0M × 1.188 = U$4,752,000


Resultado: el mismo insumo te cuesta US$352,000 más (4,752,000 – 4,400,000).


Y como tus ventas están en dólares, tu ingreso no sube automáticamente; tu margen baja, salvo que:


• Subas precios (difícil si el contrato es anual y el comprador presiona).

• Renegocies moneda/índices de ajuste; o

• Uses coberturas (forwards) sobre EUR/U$.


Pero…. Viene un segundo golpe (si el colón se fortalece, lo que terminó sucediendo en el ultimo trimestre del 2025)


Si además el colón se aprecia contra el dólar, cuando conviertes tus U$ a CRC para pagar planilla local, recibís menos colones por cada dólar. Ese es el “doble filo” que describí en el artículo del 2025: el dólar débil puede “abaratar” exportaciones en teoría, pero para empresas con costos importados (EUR) y estructura local (CRC), puede ser algo que se le puede denominar como una compresión de margen.


Te presento otro ejemplo con las remesas.  Un tema importante para algunos países de Centroamérica, México, Ecuador, Perú, Argentina, República Dominicana.


Remesas (efecto por tipo de cambio + efecto por inflación importada)


Tipo de cambio (menos moneda local por cada dólar)


Caso: Familia recibe U$260/mes de remesa desde EE.UU. y lo cambia a moneda local.


Si la moneda local se fortalece -supongamos - este 8% (según el indice Bloomberg) frente al dólar, podrías empezar el año con un tipo de cambio y terminarlo con otro tipo de cambio (como ocurrió en Costa Rica y otros países LATAM), donde la moneda local se fortaleció aún más. 


Como resultado, al cambiar la remesa que recibiste, podrás terminar con menos poder adquisitivo debido a la conversión.


Commodities (aunque el tipo de cambio “no se mueva mucho”)


Incluso si la moneda local no se aprecia demasiado, el dólar débil suele venir acompañado (no siempre, pero con frecuencia) de presiones en commodities cotizados en U$ (energía, alimentos, metales). Hay evidencia académica e institucional de una relación negativa dólar–commodities.


En términos más sencillos y prácticos la canasta del supermercado y el combustible pueden subir, y entonces la remesa compra menos, aunque el tipo de cambio parezca “estable”.


4) Geopolítica y conflicto: se cumplió


En el artículo de mis predicciones de riesgo del 2025, cité el dato de más de 110 conflictos armados. Portales especializados como RULAC (Geneva Academy) señalan que monitorean más de 110 conflictos armados.  Incluso el CICR ha hablado de más de 120 conflictos en el mundo (en su recuento).


¿Y esto qué cambia para una empresa que “no está en guerra” y está en América Latina? Cambia lo siguiente:


• Rutas comerciales e interrupciones (marítimas, logísticas, seguros).

• Riesgo regulatorio (sanciones, listas, contrapartes).

• Riesgo reputacional (proveedores, origen, trazabilidad).

• Riesgo de seguridad (fraude, crimen organizado, extorsión).


Mi conclusión del 2025: la geopolítica ya no es simple “contexto”; es una variable de continuidad. No estamos ante conflictos aislados.  Sino ante un común denominador que afecta directamente a todo el planeta.


5) Ciberseguridad: se cumplió y con un matiz más agresivo (IA como multiplicador del fraude)


Advertí que la ciberseguridad sería un frente principal. De hecho en varias publicaciones que he realizado he mencionado que este tema es vital, importante y prioritario para las empresas. Las pequeñas y medianas (que son la gran mayoría de las que existen en LATAM) no pueden dejar a un lado este tema.


Verizon DBIR 2025 reporta que la presencia de ransomware apareció en 44% de las brechas revisadas (y señala un incremento importante respecto al año anterior 2024), además de tendencias que muestran la persistencia de estas acciones.  Y el matiz que se volvió decisivo en 2025: el engaño mejoró. Es así que reportes europeos como el ENISA (European Union Agency for Cybersecurity)Threat Landscape 2025, describen el uso de IA para hacer phishing más convincente y la proliferación de fraudes que suplantan herramientas de IA para distribuir malware.


¿Qué pasó realmente?


Que el ataque dejó de sentirse como “hackeo” y empezó a sentirse como operación utilizando elementos psicológicos para manipular mejor a los afectados.  Ahora tenemos correos más creíbles, perfiles falsos más sofisticados, proveedores “perfectamente maquillados”, y usuarios internos que estando cansados y sin capacitación adecuada hacen clic fácilmente.


Se cumplió mi predicción. Y el aprendizaje es enorme y práctico: hoy pienso que la seguridad ya no es sólo tecnología inalcanzable; es un tema de aprendizaje, de cultura, comportamiento, educación e higiene digital y protección de nuestros datos. 

Es entender la importancia de nuestra privacidad. 


6) Clima: se cumplió, y pasó a ser un tema financiero-operativo


Aquí también la tendencia fue clara: organismos como la OMM (WMO) han advertido que 2025, se perfiló entre los años más cálidos registrados, con implicaciones directas sobre eventos extremos y presión sistémica.


¿Dónde se ve el impacto en las empresas?


• Interrupciones por eventos extremos.

• Aumento de costos (energía, seguros, logística).

• Cambios en demanda (estacionalidad deformada).

• Riesgo físico de activos e infraestructura.


Se cumplió, y la implicación para 2026, es más incómoda: quien no lo meta en su análisis financiero, está subestimando su propio riesgo. Desde el incremento de la factura energética para crear ambientes “agradables de trabajo” hasta la parte productiva.

Balance final: qué predicciones pasaron y cuáles hay que ajustar


Cumplidas


• Proteccionismo / aranceles: sí.

• Dólar con tendencia a debilitarse: sí, en magnitud moderada.

• Geopolítica como volatilidad permanente: sí.

• Ciberamenazas en escalamiento (ransomware + engaño con IA): sí.

• Clima como riesgo empresarial: sí.

Parcialmente cumplida

• Recesión en EE. UU.: no como recesión pura según la teoría económica. Pero sí hubo contracción en Q1 y rebote en Q2. Más que recesión fue volatilidad + shock + ruido + incertidumbre.  Los mercados fueron movidos fuertemente durante varias semanas.    


Qué “pasó” en lo que no se cumplió


El escenario recesivo no se materializó porque el sistema no colapsó; se reacomodó. Y el reacomodo fue suficiente para generar el mismo efecto que nos importa (incertidumbre, congelamiento de inversión, sensibilidad de demanda), aunque el titulo de mi predicción “recesión” no fuese el correcto.


Lo que 2025 me confirmó


Si tuviera que resumir el año en una frase:


2025 no premió al optimista; premió al preparado.

Para 2026 mi recomendación es: tratar al riesgo como parte de tu sistema de decisiones.


Tres puntos concretos que quiero dejarte:


1. Escenarios: Te invito a que revises de 6 a 10 indicadores que si se mueven, cambian decisiones, objetivos y estrategias (inventario, precios, ventas, dinamismo macroeconómico, crédito, proveedores).


2. Mapa de exposición: Revisa bien el origen de insumos, jurisdicción, aranceles, sustitución posible, tiempos. Donde puedes verte comprometido.


3. Ciberseguridad operativa: Debes considerar tener controles mínimos y no negociables a lo interno de tu empresa y en el uso personal (MFA real, backups probados, gestión de proveedores, capacitación y respuesta a incidentes).


Recuerda: La incertidumbre no se elimina; se administra.
Miguel Arguello Oviedo consultor especializado en riesgos

El blog de análisis estratégico sobre negocios, regulación, riesgos y estrategias de Latinoamérica

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