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  • Miguel Argüello Oviedo

¿Qué amenazas enfrenta Centroamérica en este 2021?

Te sugiero sentarte cómodamente y tomarte un café mientras das lectura a esta entrada.



No cabe duda que el año 2020 fue uno de los peores años que hemos vivido, no solamente en Centroamérica, sino en todo el mundo. Así quedará en los anales de la historia de los últimos cien años. Y en esta historia -de la humanidad -hemos tenido pandemias de grandes magnitudes, la última de gran escala se dio entre 1918 y 1920, en la cual más de 40millones de personas perdieron la vida. Hasta este día han perdido la vida mas de 2.4millones de personas por causa del COVID19. En esta página que encontré podemos visualizar ese camino histórico de las pandemias en nuestro planeta: History of Pandemics


No obstante, si bien es cierto que la actual pandemia es impactante, devastadora en algunos casos y que sus consecuencias aún no han sido descritas en su totalidad, también es importante comprender que la región centroamericana ya venía atravesando situaciones difíciles. Sobre todo en el tema político. No ha sido nada buena la combinación COVID19 + los problemas sistemáticos que los países han venido arrastrando.


Eso sí, es importante saber que donde hay riesgos también se presentan oportunidades, y aquí será la visión de los tomadores de decisiones y la clase gobernante que ayude visualizar, fortalecer y construir las oportunidades que realmente existen.

¿QUÉ EVENTOS AMENAZANTES SE PUEDEN VISLUMBRAR EN EL HORIZONTE?


Primero, ¿qué es un evento? y Segundo, ¿Qué es un riesgo?.

Conforme lo establece la Norma ISO 31000 tenemos que: un Evento es la ocurrencia o cambio de un conjunto particular de circunstancias; y que Riesgo se define como el “efecto de la incertidumbre sobre los objetivos…Un efecto es una desviación respecto a lo previsto. Puede ser positivo, negativo o ambos, y puede abordar, crear o resultar en oportunidades y amenazas” ¿Cuáles son esas circunstancias que pueden cambiar y qué incertidumbre existe con relación a estas que afecten o sigan afectando el desarrollo socio-económico de cada país? ¿Lo que sucede en uno de ellos afecta a los demás?

Para conocer los eventos que pueden generar un riesgo en la región debemos saber dónde estamos en estos momentos; y qué se vislumbra en el horizonte de este 2021. Y para esto es importante considerar que antes de la pandemia ya existía una serie de circunstancias, algunas de ellas criticas, en cada uno de los países; y el COVID19, a igual que hace con personas que tienen enfermedades crónicas y complejas, ha acelerado esas situaciones "criticas" y nos ha colocado en una mucho más compleja. En la mayoría de los casos en las puertas de la unidad de cuidados intensivos conocidas como UCI.


Para mí actualmente existen 6 circunstancias importantes a señalar. Seguro hay muchas más, no lo dudo. Pero estas son las que pueden tener un fuertísimo impacto de no tratarse de forma oportuna:

  1. Covid19;

  2. Alto endeudamiento público;

  3. Riesgos políticos;

  4. Turismo e inversión;

  5. Transformación Digital; y

  6. Los desastres naturales.


Covid19


El COVID19 por si solo habla y habla mucho. Está dejando una ola de grandes problemas: desempleo; baja inversión; endeudamiento público; bajo dinamismo económico; déficits fiscales altos; una situación emocional fuerte y rezagos en calidad educativa de los estudiantes. El riesgo es que se incremente el populismo y el clientelismo político y que haya un jaque mate a las finanzas públicas. Algunos países de la región entran en la carrera electoral y no es nada popular -para la clase política -entrar a ella con medidas de austeridad y políticas de ajustes.


El COVID19 sigue ocasionando un caos de magnitudes sorprendentes. Los datos que se están mostrando de desempleo global, la contracción económica, el freno en la inversión, el debilitado sector comercial, la cadena de distribución y el turismo, solo por mencionar algunas variables son angustiantes y frustrantes. La remontada no es nada fácil mientras no este inmunizada una gran parte de la población mundial y exista principalmente confianza suficiente para volver a encender los motores del turismo.

Se ha considerado al COVID19 como un “Cisne Negro”, y con toda la razón; o sea, un evento poco probable pero altamente impactante que afecta a todo el planeta. Sí, es cierto, hubo voces que consideraron como un probable alto riesgo la existencia de un virus que pudiese causar lo que estamos viviendo actualmente, pero definitivamente estas -voces -no fueron lo suficientemente fuertes -quizá -para hacer el eco necesario y habernos preparado. Si deseas saber un poco más sobre los "Cisnes Negros" te sugiero leer mi entrada al respecto haciendo click aquí


Alto Endeudamiento Público


En cuanto al alto endeudamiento público. Este endeudamiento es producto de altos gastos corrientes que se han ido cargando en los presupuestos de las naciones y que se han incrementado por atender la pandemia en el 2020, generando altos déficits fiscales. Solo Nicaragua y Guatemala tienen los déficits fiscales más bajos en la región. El alto endeudamiento público trae sin duda consecuencias que:

  1. Afectarán de una u otra forma la dinámica de inversión y financiera que se tenía antes de la pandemia;

  2. Generarán un potencial cambio en las reglas de juego fiscal; y

  3. Hará que los países realicen ajustes y que de hacerse pueden salir fortalecidos o bien ponerlos en una posición de alto riesgo social.

Lo cierto es que estos gastos -los realizados por la pandemia -han causado un endeudamiento terrible de una forma sumamente peligrosa y que en la mayoría va mas allá de los porcentajes recomendables por las instituciones financieras y de riesgo; y el riesgo que se corre es que no se logren desarrollar políticas sociales que abonen al desarrollo, a la reducción de la pobreza y que puedan crear condiciones favorables para el empleo y la inversión pública. Una reducción de la capacidad en el gasto de capital puede hacer retroceder la economía. Sobre todo en el tema de infraestructura: vial, escuelas, agua potable, telecomunicaciones, energía y financiera.


Ahora bien, veamos el bosque regional con respecto a las finanzas públicas en cada uno de los países:

Datos estadísticos de la región centroamericana
Datos Macroeconómicos Centroamérica 2020

El común denominador es que todos los países vieron incrementados sus déficits fiscales. También que la deuda pública se incrementó. La mayoría utilizó recursos propios para atender planes de apoyo asistencial a sus ciudadanos con excepción de Nicaragua. También utilizaron créditos rápidos otorgados por instituciones financieras internacionales.


Es así que un incremento de la deuda pública, el peso del deficit fiscal y unas mayores tasas de desempleo son tres variables que no abonan a visualizar un buen año. Pese a que las instituciones internacionales auguran un crecimiento positivo debemos entender que este crecimiento económico es de cierta forma normal, por ejemplo; Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana ahorita cuentan con fondos obtenidos de prestamos otorgados para hacerle frente a la pandemia, y serán en la mayoría de estos países utilizados para inversión de capital. Aplicando de esta forma lo que se conoce como crowding in o efecto expansión; o sea, que el gasto público estimula la inversión privada o por lo menos en teoría es lo que debería suceder.


Si los gobiernos no ajustan correctamente sus presupuestos de gasto corriente y estabilizan el deficit en el 2021, entonces se verán en una calle con muy pocas salidas nada placenteras para la ciudadanía. El mayor riesgo es un default e impago a los accreedores. Algo que, no lo veo venir, pero que es una posibilidad que ocurra. No lo veo venir porque primero los estados harán lo posible para "negociar" reformas fiscales. Por ende, si esto último se da, habrá sin duda un incremento en los impuestos de renta anual, más bienes y servicios gravados, nuevos esquemas impositivos (renta global en Costa Rica), un deterioro de las finanzas públicas a mediano plazo, bajas calificaciones de riesgo al sector financiero y al país, y un debilitamiento del crédito interno. Sobre todo en aquellos países con características como: déficits fiscales altos, enorme carga de deuda pública o llevan más de dos períodos fiscales en contracción económica.


Riesgos Políticos


Al hablar de riesgos políticos, me refiero al riesgo que dos eventos en particular pueden producir; el electoral y el ambiente que se vive. Este 28 de febrero se avecinan elecciones municipales y legislativas en El Salvador; en el 2021 habrán elecciones nacionales en Honduras y Nicaragua; y Costa Rica entra a la carrera electoral en este 2021 para las elecciones que se celebrarán en Feb. 2022.


La época electoral ralentiza las economías porque las pone a trabajar lentamente por la incertidumbre y una alta especulación que se alza sobre las potenciales políticas públicas que pueda traer el partido ganador. También se presta a un período de alto populismo, y bajo la situación que se vive hoy en día, es demasiado peligroso.


Es importante que señale que en algunos países el riesgo político de estos eventos electorales es mayor que en otros; por ejemplo: Honduras y Nicaragua.

Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador atraviesan situaciones políticas complejas y desgastantes; y aunque no parecidas en la forma, sí similares en el fondo: Un debilitado sistema institucional. Lo anterior genera una alta desconfianza en el electorado, una polarización fuerte y un resquemor de importantes actores nacionales y extranjeros.


Por ejemplo; los señalamientos de corrupción en Guatemala, el manejo de la pandemia y la necesidad de tener mayoría en el congreso nacional ha creado un ambiente delicado para el presidente. La popularidad del mandatario ha variado considerablemente desde que asumió el cargo hasta la fecha. La popularidad del mandatario era del 80% cuando asumió el cargo en enero del 2020 y en poco más de doce meses, la aceptación es un 25%, según las últimas encuestas.

Honduras tiene varios señalamientos internacionales contra el gobierno y, frente al período electoral a finales de este año 2021, es fácil ver una nube de desconfianza en el sistema electoral. Todo indica que aún no se supera lo ocurrido en el 2009, y el retroceso de sus instituciones lo ha colocado en una situación de alto riesgo. Por ahora el principal evento son las elecciones primarias que se celebrarán en el mes de marzo donde únicamente 3 partidos políticos llevarán ese proceso.

El Salvador tiene pronto elecciones legislativas y municipales, este 28 de febrero. Sin embargo, la posición de enfrentamiento político del presidente Bukele con sus opositores y su objetivo de ampliar el período presidencial pueden causar cierta inestabilidad, desconfianza y freno. Debo advertir que según las encuestas el gran ganador será el partido del presidente Bukele (Nuevas Ideas) en estas próximas elecciones. Aunque hay voces que señalan no será así, en pocos días sabremos la verdad. Si el presidente se alza con la mayoría legislativa habrán cambios en el esquema político y en las reglas de juego; y si no se alza con la mayoría, habría un juego político que pondría en riesgo algunos planes políticos del presidente.


Hay desgaste y falta de confianza en el sector político en Costa Rica que no logra consenso y reformas claves para enfrentar la profunda y tormentosa crisis fiscal. Además se iniciará el período de elecciones y un largo enfrentamiento entre los partidos políticos por quien hace mejor o podría hacer mejor la tarea gubernamental. Estos eventos ralentizarán el dinamismo económico y no ayudarán a abordar temas de mucha necesidad e importancia para el sector privado. Solo uno de los partidos políticos tiene en este momento alrededor de 21 pre-candidatos a la presidencia; y existen más de 20 partidos políticos que competirán en la carrera de la silla presidencial.

Una Nicaragua con profundas grietas socio-políticas después de la crisis del 2018, y sin una oposición unificada a escasos 8 meses de las elecciones generales y marcadas estas por la falta de una reforma electoral solicitada por organismos extranjeros y voces de dirigentes internos opositores. Eventos que sin duda trastocan mucho los proyectos, las intenciones de inversión y que de por sí, la época electoral ya genera un menor ritmo en el desarrollo de los negocios.


Por ahora se cuenta con más de 1,200millones de dólares en el presupuesto que son provenientes de créditos con instituciones financieras internacionales a raíz de lo ocurrido con la pandemia y los dos huracanes que azotó, uno tras otro, a la costa caribe. Estos fondos abonarán a equilibrar las finanzas públicas y proveerán seguramente recursos para el gasto de capital. Sobre todo por la época electoral que se avecina.


Sin embargo; los riesgos que enfrenta van desde una nueva situación de crisis socio-política como la del 2018, la falta de reconocimiento de las elecciones por parte de la comunidad internacional, un alto en el flujo de cooperación y financiamiento internacional, un recrudecimiento de las posiciones del gobierno de los Estados Unidos de America bajo la ley que se conoce como "Nica Act" y un cuarto período de contracción económica.

Más al sur de la región tenemos a un Panamá donde el gobierno aún tiene pendiente temas de gran importancia como la desigualdad y la corrupción que siguen siendo el mayor riesgo por las consecuencias que traen ante la inversión y el sistema financiero internacional. Además el gobierno presenta cierta debilidad por los constantes cambios de posiciones de instituciones publicas que ha tenido. Esto sin mencionar traspiés en varios temas y el principal de ellos, el COVID, su manejo y la vacunación.


Uno de los mayores problemas que tiene Panamá en estos momentos es permanecer aún en la lista negra de la Union Europea de paraísos fiscales por no contribuir con temas de cooperación, gobernanza fiscal o porque no se ha cumplido con compromisos de implementar las reformas pertinentes en el tema fiscal. Además algunas calificadoras de riesgo han disminuido la califación a algunas entidades bancarias.


No cabe duda que los riesgos políticos que existe en América Central son producto de un desgaste de los partidos, del sistema y de la dirigencia política en cada país, y que este desgaste va desde señalamientos de corrupción; decisiones políticas que están causando o han causado situaciones complejas en lo social, político, ambiental y económico; reformas a leyes, o nueva legislación y normativas que generan o pueden llegar a generar cambios profundos en las reglas del juego político y económico.


La política es el principal “demonio” que tiene Centroamérica y continúa siendo un factor desestabilizador por el que aún giran muchos de los temas principales. En cada uno de los países este “demonio” actúa de forma diferente y en niveles distintos. Los riesgos se acentúan aún más cuando existen varios factores como: falta de dialogo o la falta de construcción de consenso político; las decisiones político-jurídicas con afectación a terceros actores; cambios en las reglas del juego; la corrupción; el populismo y clientelismo; la negligencia política; entre otros. Todo lo anterior contribuye a debilitar más la institucionalidad.


Si cada nación de la región pretende apostar por un cambio profundo se debe invertir tiempo y recursos en la institucionalidad. Esta última es preciso definirla en que:


toda institución debe estar al imperio de la ley y al servicio de los ciudadanos, consolidando el estado de derecho y fomentando no solo la independencia de los poderes en los estados; sino una eficiencia, eficacia y desarrollo de las mismas sin más paraguas que la propia Constitución y las leyes.

Por otra parte, existe un riesgo político en cuanto los gobiernos para controlar el deficit y reducir la deuda pública muy posiblemente corran a hacer reformas tributarias que les permitan maniobrar para obtener más fondos. Si esto sucede -como ya vemos en Costa Rica - esto ocasionaría cambios en las reglas del juego y estos tipos de cambios tributarios siempre afectan a las organizaciones, a la inversión y a todos los ciudadanos porque son eventos que causan dificultades y menos capacidad y flujo de fondos puesto que conlleva una adaptación a las reglas, un costo que se traslada a los consumidores y un desincentivo a la inversión.

El costo de adaptarse a las reglas y su implementación son altos (generalmente lo son) entonces el riesgo está en que disminuya la inversión, las organizaciones realicen ajustes en gastos y costos, se genere desconfianza al inversionista, exista menor actividad crediticia formal, entre otros. Así que las organizaciones, inversionistas, emprendedores y personas físicas tienen que ser previsoras en cuanto a su manejo en este 2021. De hecho, estamos viendo esta situación de potencial reforma fiscal en Costa Rica ya que recurrirá a ella a fin de obtener recursos con el que garanticen el acceso a los fondos del FMI.


Turismo e Inversión


El tema del turismo y la inversión está íntimamente ligada al dinamismo económico internacional y nacional; a la confianza que generen los gobiernos; a la inmunización de la población mundial y los protocolos que se sigan al respecto; a la reapertura de aeropuertos y fronteras terrestres; y a la apuesta de la banca por financiar proyectos de largo plazo.

Hablando de inversión privada me parece que esta aún se mantendrá a la expectativa y confiará en que los gobiernos puedan disponer de fondos para invertir y dinamizar las economías. Las organizaciones tienen que ser muy conservadoras en cuanto a las inversiones que pretendan realizar porque aún la inestabilidad en sectores claves de la economía está presente: turismo, comercio, construcción y servicios. La exposición al riesgo debe ser controlada. El efecto COVID no termina y los motores antes mencionados de la economía regional aún no activarán en este 2021 totalmente.

El turismo es una variable que por hoy no aporta a las finanzas publicas y, cuidado en este momento es la variable más importante en toda la ecuación. Es una cadena que el único eslabón no son los hoteles, sino restaurantes, bares, zonas deportivas, servicios, bienes, etc. No son decenas de empresas que han cerrado, son cientos. No son cientos de empleos perdidos, sino miles de centroamericanos que han quedado en el desempleo. Los que están en el desempleo necesitan buscar opciones y la mayor opción de todas en este momento es el empleo informal, el cual de cierta forma afectará la variable fiscal y, por otro lado se produce un riesgo social a causa de las condiciones económicas existentes.


Transformación Digital


La transformación digital se está volviendo cada día más importante y qué tanto las organizaciones públicas y privadas se encuentran preparadas para enfrentar los nuevos desafíos que el mundo globalizado demanda es una moneda al aire. De cierta forma acciones más digitales en temas tributarios como ocurrió en Costa Rica con su reforma fiscal, en la cual estableció la factura electrónica, estremeció a los más pequeños e incluso a medianos empresarios. La transformación digital es un evento que está sucediendo en este momento y no podemos desconocerlo. El grado que cada empresa logre transformarse y pasar de canales tradicionales a canales digitales también podrá tener impacto el empleo directo. Sin embargo; es una realidad y al igual que trae oportunidades: nuevos servicios, oportunidad para sectores tecnológicos de crecer, adquisición de bienes, entre otros. También existen riesgos negativos: desempleo, cierre de algunas pequeñas empresas, riesgos en ciberseguridad, polarización social entre aquellos que pueden servirse y apostar por la transformación digital y sus virtudes, y aquellos que no podrán acceder, etc.


Los Desastres Naturales


Por último, los eventos por desastres naturales, y que es otra constante que ya se conoce, pero no se conocen los efectos por los impactos que puedan existir; y se habla de que habrá más actividad en este 2021, pero es muy pronto para determinar qué camino recorrerá esa actividad. No obstante, no es demasiado pronto para ser previsores. De hecho el CEPREDENAC, que es el Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central describe a “América Central como una de las regiones más propensas a sufrir desastres en el mundo”.


OTROS EVENTOS IMPORTANTES

Hay otros eventos y temas de importancia para darle seguimiento como son:

La afectación que pueda tener Centroamérica con lo que suceda en las principales economías del continente americano: Estados Unidos, México, Argentina y Brasil. Sobre todo con los dos primeros. Nuestro comercio depende de la salud económica de ellos (EEUU y México principalmente). Es así que, si existe una reactivación económica será algo positivo, pero si no es así, entonces podríamos seguir tal y como transitamos en el 2020, o en niveles más bajos incluso.

¿El cambio de gobierno y los últimos acontecimientos en los Estados Unidos de América cómo podrán afectar a la región? Sobre todo en temas de apoyo económico a la seguridad del Triangulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) y por otra parte la política exterior para con la subregión. Esto es importante. Ya vemos que la decisión del presidente Biden ha sido apoyar a la región con 4mil millones de dólares para temas de migración y desarrollo. Sobre todo ese apoyo va dirigido a lo que se conoce como triangulo del norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). Sin embargo; es importante señalar que por ahora el nuevo presidente tiene mucho trabajo interno y para ello en teoría deberá dedicarle buen tiempo, por lo que, pensemos un poco que tanto será prioridad los temas de política de la región con excepción de temas de derechos humanos y de seguridad.

En fin, la situación no está clara. Hay demasiada incertidumbre y nubes alrededor. Se pagará caro el gasto corriente realizado por los gobiernos y la reactivación económica depende de la activación y movilidad en todo el mundo. Sin embargo; en lo único que podemos tener control como centroamericanos es en la política de nuestros países y estamos viviendo una situación compleja en el tema que no abona por ahora a que se convierta -la política -en un eje de estabilidad que demandan los problemas que cada uno tiene.


 

El autor es abogado especialista en Estrategias y Riesgos Legales. Cuenta con un máster en Derecho Empresarial y un postgrado en Gestión de Riesgos. Tiene una especialización en Compliance y Derecho Digital; y posee la Certificación Profesional en Design Thinking (DTPC).

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